Octavio
Bueno, tal como la vida, muchos cambios. Como dijo un amigo, ya no somos una pareja con una niña, ahora somos la Familia Aguirre-Sanhueza. El Octavio está ahora entre nosotros y tratará de mejorar la humanidad y la familia como lo dijo mi Tío Pollo. Esta bitácora ya no será para un sólo navío. Será para dos Caleuchitos navegando en las aguas glaciales y francofonas de Québec. Soy el que va inscribir las anecdotas pero eso no hace de mí el capitán. Todos sabemos que los niños son los verdaderos capitanes de sus vidas y le ponen colores y formas nuevas a la bandera de nuestra nave.
Todo pasó de maravillas durante el parto. Primero llamé y desperté con mucho gusto a un amigo a las 5 de la mañana para que viniera a buscarnos y que nos llevara al hospital. A las 5 y media la Paula ya estaba en una cama aguantando las dolorosas contracciones. Yo sacaba fotos. Paula pensaba poder con las contracciones y no pedir la epidural pero estas eran bastante mas fuerte que las que tuvo con la Sofia. Tomó la decisión a pesar de los efectos adversos que le produjo con la Sofia. Yo seguía sacando fotos. Afortunadamente el anestecista le hizo un par de preguntas a la Paula y le explicamos lo que pasó esa vez. No dijo nada pero sentí que supo el porqué de tal situación y calló para no dejar mal a su colega que en ese entonces negó todo. De hecho la aplicación de la anestesia fue perfecta y sin efectos secundarios.
A las 8:32 nació el Octavio.
Sin problema alguno de parte del Octavio o de la Paula, nos llevaron luego a nuestra pieza. Pedimos salir antes del hospital. 48 horas nos parecía un poco largo considerando que no habia complicación alguna. El Jean-Marc, padrino de la Sofia, vino a buscarnos y llegamos a eso de las 3 de la tarde. Estábamos expectantes ante el encuentro del Octavio con la Sofia. Ya antes, fui dos veces a la casa por distintas razones y la Sofia me preguntaba por el bébé y salía a mirar detrás mío para ver si no venía por las escaleras. El encuentro fue de la más lindo. Mucho más de lo que yo esperaba. La Sofia lo acogió con una sonrisa y lo encontró lindo. Es más, a cada vez que llora se acerca a él y le pregunta "Qué pasa 'tavio?" imitandonos y agregandole más ternura aún.
Ahora queda lo más largo y lo mas lindo, verlo crecer. Es verdad que también quedan las noches sin dormir, el cambiado de pañales con manguereado incluído, el regurgitado sobre la ropa recién puesta y otros placeres todos tan olorosos como cremosos. No importa. Es una broma que todos nosotros hemos hecho también a nuestros padres. Somos todos fomes. Repetimos siempre los mismos chistes. Claro que no sé como, pero a cada vez que le cambio el pañal al Octavio, siempre termino por meter un dedo en la caca. No me pasa con la Sofia. Bueno, quería terminar con una anecdota simpatica.
Los dejo con las fotos.
Chao !
Todo pasó de maravillas durante el parto. Primero llamé y desperté con mucho gusto a un amigo a las 5 de la mañana para que viniera a buscarnos y que nos llevara al hospital. A las 5 y media la Paula ya estaba en una cama aguantando las dolorosas contracciones. Yo sacaba fotos. Paula pensaba poder con las contracciones y no pedir la epidural pero estas eran bastante mas fuerte que las que tuvo con la Sofia. Tomó la decisión a pesar de los efectos adversos que le produjo con la Sofia. Yo seguía sacando fotos. Afortunadamente el anestecista le hizo un par de preguntas a la Paula y le explicamos lo que pasó esa vez. No dijo nada pero sentí que supo el porqué de tal situación y calló para no dejar mal a su colega que en ese entonces negó todo. De hecho la aplicación de la anestesia fue perfecta y sin efectos secundarios.
A las 8:32 nació el Octavio.
Sin problema alguno de parte del Octavio o de la Paula, nos llevaron luego a nuestra pieza. Pedimos salir antes del hospital. 48 horas nos parecía un poco largo considerando que no habia complicación alguna. El Jean-Marc, padrino de la Sofia, vino a buscarnos y llegamos a eso de las 3 de la tarde. Estábamos expectantes ante el encuentro del Octavio con la Sofia. Ya antes, fui dos veces a la casa por distintas razones y la Sofia me preguntaba por el bébé y salía a mirar detrás mío para ver si no venía por las escaleras. El encuentro fue de la más lindo. Mucho más de lo que yo esperaba. La Sofia lo acogió con una sonrisa y lo encontró lindo. Es más, a cada vez que llora se acerca a él y le pregunta "Qué pasa 'tavio?" imitandonos y agregandole más ternura aún.
Ahora queda lo más largo y lo mas lindo, verlo crecer. Es verdad que también quedan las noches sin dormir, el cambiado de pañales con manguereado incluído, el regurgitado sobre la ropa recién puesta y otros placeres todos tan olorosos como cremosos. No importa. Es una broma que todos nosotros hemos hecho también a nuestros padres. Somos todos fomes. Repetimos siempre los mismos chistes. Claro que no sé como, pero a cada vez que le cambio el pañal al Octavio, siempre termino por meter un dedo en la caca. No me pasa con la Sofia. Bueno, quería terminar con una anecdota simpatica.
Los dejo con las fotos.
Chao !











