domingo, julio 23, 2006

Demasiado que decir

(Version française viendra plus tard)

Tanto, pero tanto que decir. O mejor dicho que escribir. En realidad esta publicación es del 13 de noviembre pero la vengo haciendo poco a poco desde el 23 de julio. Es una lástima que no tenga el tiempo suficiente para alimentar este blog como se lo merece. Suerte que existen las fotos. Y como son mil palabras por imagen, me va a permitir de escribir menos (dijo el flojo, perdón, el ocupado). Bueno empezemos.

Antes que el invierno de Québec nos dejára y le dijieramos adios, nosotros nos fuimos a decirle hola al otoño chileno. Un viaje lleno de sensaciones nuevas y reencuentros. Pero sobre todo espectativas del encuentro de una Sofia más despierta con Chile y la familia. Recordemos que la primera vez que la Sofia fue a Chile sólo tenía 5 meses y si pregunto que recuerdan cuando tenían 5 meses de edad, no creo que sean capaces de responderme. Ahora con un año y medio en su cuerpito, puede que no recuerde los hechos, pero su experiencia le quedará en la mente y le servirá en el futuro.

El viaje de ida fue perfecto. No hubo ningún problema con los vuelos y la Sofia tuve leves problemas de sueño pero nada de grave aunque la Paula perdió un poco de sueño. A la llegada tuvimos ese problema con la aduana sobre el cual no me retrasaré. Una vez oficialmente en Chile, nos fuimos yo y la Sofia a buscar nuestras maletas. La familia nos esperaba en la pasarela que cruza por arriba del pasillo por el cual pasan los pasajeros que recién llegan y que pronto saldrán por las puertas hacia el verdadero Chile. La Sofia se puso justo debajo de la pasarela mientras todos le gritaban su nombre. Es importante mencionar que jamas la familia había sido informada de la llegada de la Paula ya que queriamos que fuese una sorpresa. Y lo fue. A tal punto que cuando su madre la vió se desmayó de la impresión. Es verdad que la Paula estaba un poco despeinada pero no era para tanto. Después sólo alegría, conversación y comida. La mejor mezcla para una familia. Para la Sofía, el cambio de país fue como de pasar de una pieza a otra. No tuvo ningún trauma ni problema como lo habíamos erroneamente pensado. Eso fue una maravilla por que la estadía en Chile empezó inmediatamente, sin tiempo de acomodación al nuevo entorno.

Playas, comidas, familia, perros, gatos, paseos, todo fue espectacular. Como lo pueden constatar, estoy resumiendo de lo lindo. Ya saben, si quieren sabes detalles, un día tendremos que juntarnos... Para lo demás están las fotos.

Los dejo.

Chao !




Jugando con mis juguetesUn llamado para el abuelo
Le encanta el chocloSofia y sus nuevos amigos
De paseo con la mamáLibre en la playa
Sofia y mamá en la playaSofia y abuelo
En familia en la playaFruta fresca
Mientras llega el plato fuerteApagando el calor
Jabonandose las manosAmigo nuevo
Con su tatara-abueloUn espacio de cuatro generaciones
Arbitrando el partidoLa más querida
Pasando el tiempoMiam ?
CansadaLarga espera